
El cocido es estos días protagonista en Torrelavega. Hasta el 7 de noviembre, la IV Semana del Cocido, organizada por la Cofradía de los Cocidos de Cantabria con la colaboración del Ayuntamiento, llena la ciudad de catas, tradición y encuentros alrededor de la mesa.
Es la cuarta edición de una cita que reparte su programa entre la carpa de la plaza Baldomero Iglesias y los soportales de la Plaza Mayor. Dos platos llevan la voz cantante: el cocido montañés de toda la vida y el Puchero de Torrelavega, el guiso que la cofradía eligió como plato representativo de la ciudad.
El puchero lo creó el cocinero Luis Cordero a partir de los productos que se vendían tradicionalmente en el mercado de Torrelavega: alubia roja, repollo rizado, manitas de cerdo, panceta y chorizo. Una receta pensada para dar a la ciudad un plato de cuchara propio, distinto del montañés y del lebaniego.
Porque en Cantabria no hay un solo cocido. El montañés, plato de cuchara por excelencia de la región, se guisa con alubia blanca, berza y compango (chorizo, costilla, morcilla y tocino), y se come todo junto, como plato único. El lebaniego, propio de los valles de Liébana, cambia la alubia por el garbanzo, suma carne de ternera y el relleno, una masa de miga de pan, huevo y chorizo, y se sirve por partes, con el caldo aparte.
La semana arrancó el sábado 31 con el VI Gran Capítulo de la cofradía en el Círculo de Recreo. El cocinero Floren Bueyes recibió el título de Cofrade de Honor por su trayectoria y su difusión de la cocina cántabra, y el restaurante madrileño El Mordisco fue nombrado Gran Embajador por llevar el cocido montañés a su carta. Entre los seis nuevos cofrades está Lola Argumosa, nieta de Gabriel Argumosa, impulsor de la cofradía y de esta semana.

Al capítulo acudieron otras hermandades gastronómicas, entre ellas la Cofradía del Bonito del Norte de Colindres, la del Vino y el Orujo de Liébana y la de la Nécora de Noja: distintos productos, una misma defensa de la gastronomía de nuestra tierra.
Pero la fiesta continúa, y se puede participar. La carpa de la plaza Baldomero Iglesias acoge tres catas a las 12:00, con aforo de 40 personas: chocolates el lunes 2, cocido montañés con vinos Casona Micaela el miércoles 4 y puchero de Torrelavega con vinos Alto de Castro el viernes 6. La información publicada no aclara si requieren reserva, así que conviene llegar pronto o preguntar en el Ayuntamiento (942 812 100).
El broche llega el sábado 7 en los soportales de la Plaza Mayor, con el V Concurso de Ollas Ferroviarias Ciudad de Torrelavega. Las ollas, el recipiente por pisos con el que los ferroviarios cocinaban un menú completo sobre un solo fuego, se encienden a las 9:00, las elaboraciones pasan al jurado a las 13:30 y los premios se entregan a las 14:00. Hay cinco premios en metálico, de 300 a 60 euros, y uno especial para el primer clasificado empadronado en Torrelavega. La inscripción para competir cerró el 22 de octubre, pero el ambiente de las ollas y la entrega de premios se pueden disfrutar desde la calle.
Ese mismo sábado, a las 12:30, se corre la Carrera de Albarcas Carrera del Capellán, II Memorial Gabriel Argumosa: 400 metros entre la iglesia de la Asunción y la de la Virgen Grande calzados con albarcas, el tradicional calzado de madera cántabro. Otra forma de mantener vivas las tradiciones.
Una propuesta para acercarse esta semana a Torrelavega, descubrir su puchero y comprobar que una cocina de cuchara también cuenta quiénes somos.
Fuente y programa: Ayuntamiento de Torrelavega

